lunes, 6 de julio de 2015

Lo que cuesta un bautizo o UNA BODA

Coincidiendo con su estancia en París, becado por la Diputación de Valencia, Bernardo Ferrándiz ideó pintar un cuadro de género costumbrista, al margen y en paralelo a la versión del "Tribunal de las Aguas" en la que llevaba meses trabajando. Vivía entonces con su amigo Worms (intendente de Bellas Artes del país galo) en la rue de Douai, 39. Eligió un tema que se le ocurrió comercial: los prolegómenos de un bautizo.

BERNARDO FERRÁNDIZ BÁDENES (1835-1885)
"Antes del bautizo"  -Visita a casa de la nodriza-
Óleo s/lienzo   55x66 cms.
Firmado y fechado en 1864
Ansorena (VII-2015), Madrid
/En la relación de su puño y letra -que escribió sobre papel timbrado de la Academia de Málaga-, lo anota como OPUS VIII con un largo de 70 cms. y adquirido por un marchante de arte de Glasgow en 2.000 francos/

Existe una réplica firmada en 1865, con pequeñas variaciones en la posición de los pies de la abuela, color del pelaje del perro y disposición de la firma: óleo s/lienzo 55x76 cms., subastado por la casa 'D. Mouchelles' (X-2008) en Detroit-USA:








DETALLE de la firma y fecha
sobre las lozas del suelo


El primero de estos cuadros lo expuso en la Nacional de Madrid de 1864 y en el Salón de París de 1866. Cuando Teresa Sauret lo catalogó en su monografía dedicada a este pintor -Edit. Benedito, Málaga/1996-, la obra estaba en paradero desconocido y las medidas del lienzo no eran coincidentes (50x80 cms. según la autora) por error.
Dada la aceptación que el cuadro tuvo en su primera exposición y porque ya estaba vendido, Ferrándiz hizo la segunda réplica y otra de menor tamaño:

BERNARDO FERRÁNDIZ
"Visita a casa de la nodriza"
Óleo s/lienzo   26x35 cms.
Paradero desconocido
/Esta versión se conoce por fotografía del album del pintor, relacionada como OPUS XVII y vendida por 1.500 francos/
Ha de hacerse notar que al ser este lienzo de menor tamaño que los dos primeros, omite la cacharrería de cerámica que aparece en la pared izquierda de aquellos, así como las vigas del techo.







                                         BERNARDO FERRÁNDIZ
                                         "Autorretrato"
                                         Óleo s/lienzo   42x33 cms.
                                         Museo de Cerámica, Valencia
                                         -donación de su hijo Federico-
                                       




Los precios que alcanzaban estas obras de costumbres, en manos de los marchantes que compartían Ferrándiz, Gérôme, Fortuny y otros pintores de moda, rondaban cantidades importantes entre 1.500 y 5.000 francos-oro, hasta que Mariano Fortuny puso en el mercado "La Vicaría", rompiendo todos los moldes.

MARIÀ FORTUNY i MARSAL (1838-1874)
"La Vicaría"
Óleo s/tabla  60x94 cms.
Firmado: M Fortuny / 1870
Museo de Arte Moderno, Barcelona
/Adquirido en el fabuloso precio de 70.000 francos-oro, fue en su momento el cuadro más caro comprado por un particular -Madame Cassin- a un pintor vivo. La cantidad (3.500 monedas de oro de las llamadas "Napoleones") equivaldría hoy a 700.000 euros y supuso no sólo el enriquecimiento del joven artista, sino también los más encendidos elogios de la crítica, incluído el de Théophile Gautier el 2-V-1870 en el "Journal Officiel"/










Retrato de FORTUNY
por Federico de Madrazo
1867


De humildes orígenes, Mariano quedó huérfano en su infancia y bajo la tutela de su abuelo -artesano- se inició en el dibujo y la pintura, llegando al cénit de su carrera cuando a finales de 1867 tomó un apunte en la sacristía de la Iglesia de San Sebastián de Madrid, visitada para tramitar el papeleo concerniente a su futura boda con Cecilia de Madrazo:




                                       M. FORTUNY
                                       "Apunte de sacristía"
                                       Dibujo a la sepia
                                       Sello de Testamentaría

A raíz de este dibujo hizo una acuarela:

M. FORTUNY
"La Vicaría"
Acuarela s/papel   34x50 cms.
Museo Provincial de Zaragoza
/Perteneció a su cuñado Ricardo de Madrazo, siendo posteriormente adquirida por José Gimeno/


Unos días después, en una tabla comprada en el Rastro y en la casa madrileña de su futuro suegro, pintó por primera vez al óleo este tema, abandonándolo a la semana de iniciarlo (esa tabla sería regalada años más tarde por Cecilia a W.H. Stewart). En el verano de 1868 retomó de nuevo "La Vicaría" en otra tabla mayor, que no le convenció. Ya en Roma -ese mismo año- y sobre una antigua puerta de nogal, termina una primera versión:

MARIANO FORTUNY
"La Vicaría"
Óleo s/tabla   53x71 cms.
Colección particular
/Esta obra se la vendió a su marchante Adolphe Goupil un año después por 5.000 francos, y éste añadió a lo pactado una túnica de seda para la mujer del artista. Goupil era suegro del famoso pintor francés Lèon Gérôme, a su vez amigo de Fortuny/

Para la versión definitiva de "La Vicaría", aún trabajaría en otros estudios preparatorios perfilando los personajes, cuyos modelos eran sus familiares y conocidos. En el 'Musée Goya' de Castres (Francia) se conserva uno para la figura del torero, y en Tarragona (Cataluña) tenemos este otro:




                      M. FORTUNY
                      "Boceto de dos personajes"
                      DETALLE
                      Óleo s/tabla   40x52 cms.
                      Museo Comarcal de Reus


Por fin, la última y definitiva versión -que difiere de las precedentes en la ornamentación del fondo y los personajes de la derecha-, iniciada en España, pintada en parte en Roma, y concluida en París en 1870 en el estudio que en ese momento compartía con León Gérôme, fue firmada y mostrada a la crítica que, inmersa en la rabiosa moda de temática 'neogoyesca', la recibió con todos los plácemes.

M. FORTUNY
"La Vicaría"   DETALLE
/Hasta hace pocos años, a estos actos protocolarios y burocráticos que antecedían a las bodas se les llamaba popularmente 'tomarse los dichos' = toma de declaraciones a contrayentes y testigos/


Así, entre dos compañeros pintores, uno se dedicaba a bautizos en ambientes caseros y el otro a bodas entre múltiples testigos y en suntuosas sacristías, marcando unas diferencias de rango que jamás hicieron la más mínima mella en su profunda amistad. Cuando Ferrándiz supo en la cantidad que había sido comprada "La Vicaría" de su amigo, exclamó:
¡Caramba, ha sido la 'toma de dichos' más cara de la historia!



Núm. 55

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