viernes, 17 de julio de 2015

Piensa mal y acertarás

La más alta condecoración civil y militar de Inglaterra tiene una curiosa divisa, nacida de un episodio del siglo XIV y que figuró en sus monedas hasta 1820.

JORGE III (1760-1820)
Libra o soberano de 1820
Oro de 917 milésimas: 7'98 grs. Diámetro: 22 mm.
Ceca: Londres
Reverso: San Jorge a caballo, alanceando al dragón; alrededor el lema de la Orden de la Jarretera.
Grabado del escultor italiano Benedetto Pistrucci.
Colección Royal Mint, Londres (Inglaterra)

San Jorge -cuya existencia se pone en duda- fue declarado patrono de Inglaterra por Eduardo III.
La leyenda circular que rodea el reverso de la moneda antes descrita, tuvo su origen en el incidente ocurrido en 1348 durante un baile en la corte, cuando el rey Eduardo se agachó a recoger la liga que se le había caído a su prima Juana Kent, esposa del conde de Salisbury y de la que estaba enamorado, provocando con su espontáneo e impulsivo acto, confusión y risas entre los invitados. Eduardo ordenó cesara la música, se puso la liga en su propia pierna, y en francés dijo en voz alta: "Honni soit qui mal y pense" (sea tenido por vil quien mal piense).


ANTONIO MARÍA ESQUIVEL y SUÁREZ de URBINA (1806-1857)
"La joven de la liga"
Óleo s/lienzo   112x76 cms.
Firmado y fechado en 1842
Meadows Museum, Dallas (EE.UU.)



El emérito rey de España JUAN CARLOS I,
nombrado en 1988 Miembro y Caballero Extranjero de la Orden de la Jarretera.







                     
                          LIGA AZUL bordada en oro
                          con el lema y divisa de la Orden,
                          distintivo de pertenecer a la misma.



"... QUIEN MAL PIENSE"
La facultad de pensar bien o mal sobre determinado asunto, es subjetiva y depende del grado de ingenuidad o buena fé y de la malicia o perspicacia de quien razona, independientemente de su formación moral o educación, pues está relacionada directamente con el grado de inteligencia del individuo.


BERNARDO FERRÁNDIZ BÁDENES (1835-1885)
"El cuerpo del delito"
Óleo s/lienzo   50x80 cms.
Firmado y fechado en 1864
-Lo presentó en el Salón de París en 1866 con el título "Costumbre de Valencia"-
Paradero desconocido

Muchos artistas como Ferrándiz, han introducido al espectador de sus creaciones en el juego de la doble intencionalidad, bien para llamar la atención sobre la obra o -en siglos pasados- disimular acciones y poses que abiertamente hubieran sido rehusadas por las autoridades eclesiásticas y la misma sociedad pacata a quien iban dirigidas.

Como ejercicio, hasta llegar de nuevo a la pintura de los dos últimos siglos, propongo al lector un somero repaso a significativas obras de arte que han sobrevivido amparadas en un doble lenguaje entre lo permitido y lo proscrito.


MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI (1475-1564)
"El pecado original"   DETALLE
Techo de la Capilla Sixtina -quinto panel de la parte central-
Acabado en 1512
Ciudad del Vaticano (Italia)
/Miguel Ángel, hastiado de la corrupción que imperaba en la alta curia de la Iglesia y con el deseo de molestar, no dudó en colocar la cabeza de la figura de Eva a una altura respecto a la anatomía de su compañero, harto comprometida, pero salvada de condenación gracias al movimiento de elevarse éste para alcanzar el fruto./


Giorgio Barbarelli 'GIORGIONE' (1477-1510)
"Vénus couchée"
Óleo s/lienzo   100x175 cms.
Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde (Alemania)
/Según unos expertos su última creación y al decir de otros, acabada por su discípulo Tiziano, lo cierto es que de las seis pinturas que con certeza se conocen de él, quizás sea ésta la más turbadora. La mano izquierda suavemente posada sobre el vello púbico o inmersa en prácticas solitarias, es un guiño que el artista deja resolver al sorprendido espectador del cuadro./


TIZIANO VECELLI (c.1490-1576)
"Venus de Urbino"  -o Venus del perrito-
Óleo s/lienzo   119x165 cms.
Galería de los Uffizi, Florencia (Italia)
/Pintado en 1538 por encargo de Guidobaldo della Rovere, hijo del duque de Urbino, el pintor retrató a la esposa de aquél recostada sobre una cama en clara actitud de provocación, mirando a los ojos y subrayando lo erótico del desnudo con el ramo de flores rojas en una mano, mientras la izquierda se entretiene entre los muslos. Al fondo, lo que parece ser una escena de castigo de un ama a una joven -posteriormente disimulada haciendo parecer que buscan en un arcón-, introduce una nota de curiosidad y misterio en el cuadro, sólo equilibrada por el sosiego del perrito/

Diecisiete años más tarde, Tiziano vuelve a escandalizar a la sociedad italiana adinerada de la época con un tema de claro 'voyeurismo', enmascarando su fuerte carga erótica con la influencia de la inspiración en el arte:

TIZIANO VECELLI di GREGORIO
"Venus recreándose en el amor y la música"
Óleo s/lienzo   138x222'5 cms.
Pintado sobre 1555
Museo del Prado, Madrid
/Dirigiendo descaradamente la mirada del organista hacia las voluptuosas formas femeninas de la Musa que le inspira, el pintor logra crear cierta tensión en el atrapado espectador del cuadro./



Volvamos la vista al aparentemente frío arte de la escultura:

GIAN LORENZO BERNINI (1598-1680)
"El éxtasis de Santa Teresa"
Mármol y bronce dorado. Altura 351 cms.
Capilla de Cornaro, iglesia de Santa María de la Victoria, Roma (Italia)
/Considerada una de las obras cumbre del barroco, la realizó Bernini en 1652 por encargo del cardenal Cornaro y con un costo desorbitado para su época: 12.000 escudos de oro/
















                                          "Éxtasis
                                          de Santa Teresa"
                                          DETALLE
                                       

                                 
Bernini, que en realidad era arquitecto, aún tuvo en los últimos años de madurez un nuevo deseo de provocar con su arte y aceptó otro encargo, esta vez de la familia Altieri, para esculpir la figura de una noble viuda fallecida en 1533 y a quien se beatificaba por haber tenido místicas visiones. En esta ocasión -voluntariamente- ni llegó a cobrar por su trabajo.

G. LORENZO BERNINI
"Éxtasis de la Beata Ludovica Albertona"
Mármol y jaspe. Realizado en 1674
Iglesia de San Francesco a Ripa -Templo Cardenalicio-, Roma (Italia)











"Éxtasis de la Beata Albertona"
DETALLE                                                                                            

/Los rostros de las dos extasiadas esculpidas por Bernini son más que elocuentes, salvándose su más que peculiar interpretación artística, en que ambas mujeres habían sido 'atravesadas' por el amor divino./



Y siguiendo con temas alegóricos, en su "Concierto campestre" Tiziano iba a crear el precedente a la que 350 años más tarde, sería la obra más escandalosa del último tercio del siglo XIX.

TIZIANO VECELLI
"Concierto campestre"
Óleo s/lienzo   118x138 cms.
Pintado en 1509
Museo del Louvre, París (Francia)


Rechazado en el Salón de París de 1863, el preimpresionista cuadro de Manet causó furor en el "Salón de los rehusados", instalado cerca de los Campos Elíseos, donde se formaban colas de intrigados visitantes que ansiaban verlo junto a las otras obras prohibidas: el morbo estaba servido.

ÉDUARD MANET (1832-1883)
"Almuerzo sobre la hierba"
Óleo s/lienzo   208x265 cms.
Firmado y fechado en 1863
Musée d'Orsay, París (Francia)
/Para la mujer que -acompañada de caballeros vestidos- aparece desnuda sobre el suelo del bosque, posó como modelo su amiga Victorine Meurent y para los hombres el hermano del pintor, Gustave y su futuro cuñado Ferdinand Leenhof./

De similar temática y con un bello paisaje fluvial de fondo -pero sin descaradas desnudeces-, Tissot pinta un tema galante y frívolo donde las manos se posan en cualquier parte:

JAMES TISSOT (1836-1902)
"La partie carrée"   DETALLE
Óleo s/lienzo   120x145 cms.
Firmado: JJ Tissot / 1870
Subasta V-2001 CHRISTIE'S, New York (USA)


Uno de los últimos cuadros del 'pintor de mujeres' cordobés, que fallecería de tuberculosis -quizás agravada por sus excesos- un año después de pintarlo, consigue también provocar fuerte tensión erótica en el espectador, aún retratando a una abuela y su nieta:

JULIO ROMERO DE TORRES (1879-1930)
"La nieta de la Trini"
Óleo y temple s/lienzo   108x172 cms.
Pintado y firmado en 1929
Museo Julio Romero de Torres, Córdoba
/Homenaje póstumo del pintor a la famosa cantaora que había conocido de niño, la retrata junto a su nieta desnuda, que con una navaja en su mano derecha y mirando directamente al espectador, logra crear desasosiego en quien se acerca al cuadro.
Natalia Castro -la nieta de la Trini- tenía 33 años cuando posó para esta sensual y desconcertante obra; pertenecía a una familia de etnia gitana adinerada de Linares y, aunque en principio rechazó tener relaciones sexuales con el Pintor, acabó siendo la última amante conocida del mismo, que la convirtió en símbolo y glorificación de la mujer andaluza./


Aunque pintado en el mismo año que el cuadro anteriormente reseñado, pero por derroteros completamente distintos, otro artista nacido a primeros del siglo XX, vuelca sus extrañas sensaciones oníricas en la pintura, en un momento histórico que aún se lo permite:

SALVADOR DALÍ DOMENECH (1904-1989)
"El gran masturbador"
Óleo s/lienzo   110x150 cms.
Firmado y fechado en 1929
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid


No teniendo que someterse a la censura que ya en los años 40 coartaba al pintor catalán, el francés Delvaux daba rienda suelta en sus cuadros a complejos de la niñez que marcarían su vida artística adulta:

PAUL DELVAUX (1897-1994)
"La visita"
Firmado y fechado en 1939
Colección particular, París

Posteriormente, plenamente inmerso en el surrealismo, Delvaux no muestra cansancio en reiterarse en escenas de figuras femeninas en claro exhibicionismo al aire libre, mostrándose desnudas y sin recato alguno en ambientes nocturnos.

PAUL DELVAUX
"Paseo nocturno"
Musée Cantini, Marsella (Francia)


PAUL DELVAUX
"Sofá azul"
Firmado y fechado en 1967
Colección particular, París
/Las técnicas del psicoanálisis hubieran descubierto en el pintor lejanos recuerdos, donde quizás un encuentro fortuito condicionó su obra creativa de por vida./


Totalmente ajeno a estos condicionantes de orden psicológico, en Málaga FRANCISCO HERNÁNDEZ DÍAZ pintaba en los albores del siglo XXI a su hija Martita con toda naturalidad, dentro de su peculiar estilo de pincelada madurada y colorista, enmarcada por un espléndido dibujo.

FRANCISCO HERNÁNDEZ (1932-2012)
"Marta"
Óleo s/lienzo   100x81 cms.
Firmado: F. Hernández / MM
Sala Italcable (Fundación Unicaja), Málaga

De profundas creencias religiosas, Hernández estaba también en el año 2000 haciendo gestiones con la Iglesia, porque tenía en mente donar una obra suya -un San Pedro boca abajo- a los museos vaticanos.
















                                                                   Fotografía
                                                                   del periódico SUR,
                                                                   Málaga


En conversaciones con un sacerdote amigo, que se había prestado a iniciar los trámites de acercamiento a la burocracia del Vaticano, donde el pintor quería depositar su obra, surgió -discretamente guiada por el cura- la sutil referencia a que no le parecían adecuados los retratos que estaba haciendo a su joven hija. Sorprendido por esta manifestación del religioso, el artista esgrimió que no veía en absoluto ningún atisbo de provocación en esos cuadros de la niña.
Basándose en su larga experiencia en los confesionarios, el sacerdote explicó que por desgracia existen mentes pedófilas retorcidas que -al margen de lo razonable- ven en determinadas imágenes infantiles lo que a una persona normal jamás se le ocurriría. ¡Qué hubiera pensado Pedro Sáenz de su cuadro "Inocencia" (ver capítulo núm. 49: /VANIDAD DE VANIDADES/) si hubiera sido testigo de esta conversación!
Francisco Hernández -cosa nada habitual en los artistas pintores- rectificó de inmediato esa serie de retratos de su hija junto al mar, que aún estaba pintando:

FRANCISCO HERNÁNDEZ DÍAZ
"Mi hija Marta y el mar"
Óleo s/lienzo   73x61 cms.
Firmado: F. Hernández / 2000
Colección particular, Málaga

Nunca hubiera venido mejor a cuento aquella frase de Eduardo III, en su libre traducción al castellano: 《 Maldito sea quien mal piense 》




Núm. 59


No hay comentarios:

Publicar un comentario